Ricardo Gómez: “Venderse o no está a la orden del día”

Ricardo Gómez tiene 25 años, es actor y vive en Madrid. La gente le conoce por Carlitos Alcántara, personaje que interpretó desde los 8 años hasta el año pasado en Cuéntame Cómo Pasó. Además, ha alternado su trabajo de actor con los estudios de Literatura General en la Universidad Complutense. En sus redes sociales se define como una persona que está “aprendiendo”.

Tu última obra de teatro se llama “Rojo”, y está muy relacionada con el arte, ¿no?

Así es. Rojo es una función que se enmarca en Estados Unidos en los años 50 y hay dos personajes: Mark Rothko, que es una de las figuras del expresionismo abstracto más influyentes, y un ayudante, que soy yo. La función se estructura en una conversación sobre el arte como vehículo para hablar sobre la vida, los miedos…

Temas cotidianos…

Sí. Además, esas figuras de maestro/discípulo se van invirtiendo porque la juventud irrumpe en la función para cambiar la manera de pensar.

El alumno supera al maestro…

Sí. Cuando adquieres todos los conocimientos del maestro, la energía joven que tiene le da una vuelta de tuerca. De esto se trata, ¿no?

Así es

Las generaciones van y viene y uno siempre tiene que hacer algo nuevo. Lo mismo ocurre con el arte.

¿Qué es el arte?

Es uno de los conflictos internos de la función. El arte es una forma de expresión. Es la acepción que a mí más me interesa. Es una manera de expresarte, ya sea porque tocas la flauta o pintas.

El arte es abstracto

Desde luego. Lo que se puede hacer con el arte es lo que para mí genera conflicto, y en esta función, se marca desde el primer momento.

¿Cómo?

La obra está inspirada en hechos reales. A Rothko le encargaron pintar murales para el restaurante Four Seasons de Nueva York. Lo aceptó porque era el mayor encargo a nivel económico que le habían hecho a un pintor.

Ambición…

Sí. El aprendiz le acaba poniendo delante del espejo la idea de que hablas mucho de la pureza del arte, pero al final te has vendido. Criticas el mercantilismo en el arte, pero al final es el que más va a cobrar.

Entonces también os referís a los valores del ser humano. ¿Es una metáfora de la vida?

No tan metáfora, es un reflejo. El venderse o no venderse está a la orden del día.

Estamos hablando de si lo que haces es por negocio o por pasión.

Así es. Está lo que haces porque monetariamente te interesa, o lo que haces porque te llena y te satisface. Es un dilema y una conversación muy actual. Esto en el mundo del arte no ha cambiado.

Rothko no se adapta a los nuevos movimientos artísticos. ¿Cuesta aceptar los cambios?

Depende de cada persona. Echanove, que interpreta a Rothko, lo ha hecho todo en el teatro, en el cine… Tiene todos los premios habidos y por haber. Admira a mi generación, a mis compañeros actores y actrices…

Gente joven

…Sí. Le gusta aprender de nosotros. Juan es todo lo contrario a Rothko. Se vanagloria de haber hundido al surrealismo y al cubismo, que era las corrientes anteriores. Cuando se le habla del pop art, que está viniendo, dice que eso ¡bahhh…!, que eso no vale para nada.

Es miedo a que lo nuevo guste más

Yo creo que la función también habla de eso, de la posibilidad o imposibilidad de dejar que la generación pase.

¿Es eso lo que define la obra?

Rojo es uno de los textos que más me ha impactado por su capacidad de reflexión. Tú podrías decir: ¿Por qué me voy a sentir identificado con un pintor?…

¿Por qué?

… La obra va más allá. Se está hablando de algo que afecta a todo el mundo. Esto es lo que conecta con el espectador.

Hacer reflexionar

Sí. Juan y yo nos asombrábamos porque era un texto que requiere que el espectador venga queriendo trabajar, entiéndeme, queriendo entender los conceptos y aplicarlos para la compresión de la función.

Hablas mucho de Juan Echanove. ¿Cómo es volver a trabajar con él?

Es uno de mis mejores amigos y ponerme a sus órdenes es un gusto. Me siento muy seguro, muy arropado… estoy con uno de los grandes genios del teatro de este país. Es una responsabilidad, pero a la vez es una tranquilidad.

¿Cómo estás viviendo esta nueva etapa en el teatro después de Cuéntame?

No creo que sea una casualidad que esté interpretando esta obra. El texto termina con la frase que le dice el maestro al discípulo: “Haz algo nuevo”…

Hay quién dice que las casualidades no existen

… Para la gente que admiramos los procesos artísticos, lo más importante es que cuando sientes que algo ya no te hace evolucionar, hay que saber afrontar retos que creas que no vas a poder hacer. Me encuentro en este momento.

Buscabas demostrar ser alguien más allá de Carlos Alcántara

Después de más de 17 años trabajando en un personaje, era momento de afrontar otras cosas, y en concreto esta función, cada día que me subo al escenario me lo corrobora.

Es un riesgo…

¡Así te sientes realizado!

 

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