“¿Qué coño está pasando?”

Feminismo. Ese movimiento que cada vez va cogiendo más fuerza y que está destinado a cambiar la realidad en la que vivimos. Las mujeres hemos dicho basta. Basta de opresión, basta de violencia, basta de sumisión, y basta de machismo y patriarcado.

“¿Qué coño está pasando?” es un documental de Netflix que recoge a la perfección la situación del feminismo en España y las diferentes maneras en las que cada persona entiende el movimiento. En él, distintas mujeres conversan y opinan acerca del feminismo y su trascendencia. Entre ellas se encuentran políticas como Adriana Lastra o Irene Montero, la filósofa Ana de Miguel, las periodistas Henar Álvarez y Nuria Varela o la filósofa y sexóloga Loola Pérez. El mensaje del documental es claro: el feminismo es ya un tema de conversación que está en boca de todo el mundo, es algo que no se puede pasar por alto, que cada vez va adquiriendo más fuerza y que es capaz de plantarle cara al sistema patriarcal y capitalista en el que vivimos.

Cartel de ¿Qué coño está pasando?
Fuente: eCartelera

El feminismo puede definirse como toda teoría, pensamiento y práctica social, política y jurídica que tiene por objetivo terminar con la situación de opresión que soportan las mujeres y lograr así una sociedad más justa que reconozca y garantice la igualdad plena y efectiva de todos los seres humanos.

La definición es clara. Sin embargo, no hay una sola manera de entender el feminismo. Cada persona lo concibe de manera diferente. El feminismo se entiende por “olas”: primera ola feminista, segunda, tercera y cuarta, en la que nos encontramos actualmente. En cada una de estas “olas” las mujeres han conseguido grandes logros y nuevos derechos que ahora disfrutamos las generaciones más recientes. Pero todavía queda mucho trabajo por hacer. Todavía queda mucho por luchar para que podamos conseguir la tan ansiada liberación que venimos persiguiendo desde los tiempos de la Ilustración, época en la que surgió el movimiento.

Las diferentes corrientes feministas

Durante la historia se han manifestado diferentes corrientes que difieren entre sí: por ejemplo, el feminismo liberal y el radical son algo parecido a polos opuestos. El liberal se caracteriza por su esfuerzo en ampliar el marco público de los derechos de las mujeres. Para este feminismo todos los seres humanos son individuos iguales y las diferencias en la sociedad son tan solo consecuencia de las relaciones de dominación. El feminismo liberal habla de la situación de las mujeres como desigualdad, y no como explotación.

El feminismo radical no opina igual. Es mucho más profundo. Parte de la idea de que las mujeres estamos oprimidas, el patriarcado es el punto de partida y mientras este exista seguiremos estando atrapadas. Se basa en conseguir la liberación de la mujer, nace la consciencia de grupo, el activismo, y se establece un objetivo claro: erradicar el patriarcado para conseguir un nuevo orden.

Además de estas dos corrientes, existen otras que también merecen ser mencionadas. En primer lugar, el feminismo de las ilustradas y el feminismo sufragista. Ambas son consideradas el origen del movimiento, épocas en las que las mujeres decidieron unir sus fuerzas por primera vez para combatir el sistema de subordinación que les oprimía. Encontramos también el feminismo de la igualdad, formado por el feminismo marxista-socialista y el mencionado feminismo liberal. Contrario a este movimiento es el feminismo de la diferencia, formado por el feminismo radical, el cultural, y el postmoderno. La diferencia entre ambos tipos es evidente y se plasma en el propio nombre. El feminismo de la diferencia se aferra a las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, defendiendo que nunca podremos ser iguales debido a que por el simple hecho de nacer mujer estaremos siempre oprimidas. El feminismo de la igualdad analiza el problema de una manera más superficial, sin llegar realmente a indagar en el núcleo del problema: el patriarcado.

“¿Qué coño está pasando?” sirve también para observar que, aunque haya distintas visiones dentro del propio movimiento feminista, todas las corrientes tienen un último fin común: erradicar la opresión de la mujer y lograr una sociedad que proporcione la igualdad de derechos.

Si se dispone de tiempo, es una obra que merece la pena ver. Para concienciar sobre la situación que viven las mujeres y para evidenciar el machismo existente. Para entender cómo funciona el sistema en el que nos encontramos. Y, sobre todo, para poner fin de una vez a la injusticia que sufrimos las mujeres y así poder ser libres.

 

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